Queda oficialmente confirmado el IV Festival Taurino en la Plaza de Tienta Altagracia para el 7 de febrero de 2026, con una modificación en el cartel: el peruano Paco Céspedes no podrá actuar por compromisos adquiridos y su lugar será ocupado por el torero antioqueño Luis Miguel Castrillón, en un ajuste que mantiene intacta la seriedad, el fondo y la categoría del festejo.
Resumen: Héctor Esnéver Garzón Mora – www.enelcallejon.co/ – Web Aliada
Arbeláez – Colombia. En el toreo, como en la vida, la seriedad se mide en la capacidad de responder con verdad ante la dificultad. Cuando una plaza confirma su fecha y ajusta su cartel sin perder categoría, está enviando un mensaje claro de responsabilidad, respeto por la afición y compromiso con la tradición. Así actúa Villapinzón, una tierra donde la tauromaquia no es una moda pasajera, sino un ejercicio consciente de identidad cultural que se sostiene con argumentos, organización y amor por el rito bravo.
La confirmación del festejo taurino del próximo 7 de febrero en la Plaza de Tienta Altagracia no es un simple anuncio logístico: es la ratificación de una voluntad colectiva. Aun frente a la obligada ausencia de uno de los toreros inicialmente anunciados, la respuesta ha sido inmediata y coherente, fortaleciendo el cartel con un nombre que garantiza entrega y profesionalismo. En Villapinzón, la fiesta no se improvisa ni se debilita; se ajusta con criterio taurino y se mantiene en pie, como un toro encastado que no renuncia a su embestida.
VILLAPINZÓN REAFIRMA SU VOCACIÓN TAURINA Y AJUSTA UN CARTEL DE PESO PARA EL 7 DE FEBRERO
Villapinzón vuelve a ponerse de pie, muleta en mano y afición en el alma. La organización del IV Festival Taurino “Defendamos Nuestras Tradiciones Artísticas y Culturales” ha confirmado de manera oficial la realización del festejo el próximo sábado 7 de febrero de 2026 en la Plaza de Tienta Altagracia, despejando cualquier duda y enviando un mensaje claro: en esta tierra la tauromaquia no se improvisa, se defiende con hechos, rigor y compromiso.
La noticia llega acompañada de un ajuste en el cartel, resuelto con prontitud y seriedad. El torero peruano Paco Céspedes, anunciado inicialmente como representante internacional, no podrá hacer el paseíllo debido a compromisos profesionales previamente adquiridos. Lejos de debilitar el festejo, su ausencia abre la puerta a la incorporación de un nombre que aporta solvencia, proyección y sabor nacional: el torero antioqueño Luis Miguel Castrillón, quien asume el compromiso con responsabilidad y ambición torera.
Este cambio confirma el buen pulso de la organización, que entiende que un festival taurino no se sostiene solo en nombres, sino en la coherencia del conjunto, el trapío del ganado y la verdad que se exige en el ruedo. Castrillón llega a Altagracia con una tauromaquia de corte firme, asentada en el valor sereno, la colocación precisa y el concepto clásico de someter y mandar en la embestida, virtudes que encajan plenamente con el tipo de toro anunciado y con la exigencia de la afición villapinzonense.
El festejo del 7 de febrero mantiene así su estructura original y su alto nivel artístico. Se lidiarán seis toros de pura casta, procedentes de los hierros de Achury Viejo, San Rafael de la Merced y Las Ventas del Espíritu Santo, ganaderías de reconocido abolengo que garantizan bravura, transmisión y ese fondo de raza que pone a prueba la técnica y el sitio de los espadas. Toros para torear de verdad, sin concesiones, donde cada muletazo deberá estar bien puesto y cada cite bien medido.
Abrirá plaza el rejoneador Andrés Ruíz, quien desde el caballo buscará el temple y la exactitud en los terrenos, con quiebros ajustados y banderillas clavadas al estribo, marcando el pulso inicial de la tarde. A pie, el cartel reúne experiencia, oficio y proyección: el maestro Cristóbal Pardo, referente de conocimiento y lectura de las lidias; Manuel Libardo, torero de técnica depurada y sentido del tiempo; y Moreno Muñoz, espada de firmeza contrastada, capaz de cerrar plaza con faenas de mando y profundidad.
Mención especial merece Leandro de Andalucía, orgullo villapinzonense y torero de corte clásico, cuya presencia tiene un valor simbólico profundo. No es solo un nombre en el cartel: es el regreso del torero a su tierra, al albero que lo vio crecer, frente a una afición que no solo defiende la fiesta, sino que también produce toreros. Su actuación en Altagracia será, sin duda, uno de los momentos más cargados de emoción y sentido identitario del festival.
La jornada está concebida como una verdadera celebración integral de la cultura taurina. Desde el almuerzo de confraternidad a las 12:00 del mediodía, pasando por el inicio del festival a las 2:30 p.m., hasta el cierre de tarde a las 6:00 p.m., Villapinzón vivirá un día completo de tertulia, música, tradición y emoción en los tendidos. No se trata solo de ver toros, sino de vivir la fiesta en todas sus dimensiones.
Con la confirmación del festejo y el ajuste responsable del cartel, Villapinzón ratifica su lugar como bastión taurino en Cundinamarca. Aquí la tauromaquia se defiende con argumentos culturales, con respeto al toro bravo y con la convicción de que las tradiciones no se heredan pasivamente: se sostienen con decisión, se actualizan con inteligencia y se viven con orgullo. El 7 de febrero, en Altagracia, la cita está hecha y la afición responde.
























