Sevilla 2026: Promesas Sobre el Albero

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El empresario José María Garzón ha puesto hoy las cartas sobre la mesa y ha dibujado las primeras líneas maestras de la Feria de Sevilla 2026: recuperación de tradiciones, ampliación de fechas y guiños al abonado, en un contexto exigente donde el equilibrio entre renovación y figuras será la verdadera prueba de fuego.

Redacción: Juan Pablo Garzón Vásquezwww.enelcallejon.co/ – Web Aliada

Lenguazaque – Colombia. La tauromaquia sevillana amaneció hoy con ecos de futuro. José María Garzón, actual empresario de la Real Maestranza, reunió a parte de la prensa especializada en un desayuno informativo que, más allá del gesto protocolario, sirvió para arrojar claridades sobre el rumbo que pretende imprimir a Sevilla de cara a la temporada y, muy especialmente, a las aspiraciones de la Feria 2026. No fue un acto de fuegos artificiales, sino una declaración de intenciones que, en una plaza como Sevilla, siempre se mide con lupa de aficionado cabal y memoria larga.

Entre los anuncios más celebrados destaca la resurrección de la exposición de los toros en la histórica Real Venta de Antequera, un guiño directo a la liturgia previa de la fiesta, al rito del reconocimiento visual del toro, a ese diálogo silencioso entre el aficionado y el animal antes de que pise el albero. Recuperar ese espacio es reivindicar que Sevilla no es solo escaparate, sino también liturgia, tradición y respeto al toro como eje del espectáculo.

Otro de los puntos fuertes es el refuerzo del día del Corpus Christi con una corrida formal, algo que durante años fue seña de identidad y que el calendario había ido diluyendo. Volver a darle peso a esa fecha supone entender la Feria no solo como una sucesión de festejos, sino como un engranaje cultural ligado al pulso de la ciudad. A ello se suma la ampliación de la Feria de San Miguel, una decisión que apunta a consolidar septiembre como segundo gran hito del año taurino sevillano, con margen para carteles rematados y apuestas de calado.

Garzón también ha anunciado descuentos para los abonados, un mensaje claro hacia ese núcleo fiel que sostiene la plaza más allá de modas y coyunturas. El abono, tras años de caída en tiempos de crisis, había logrado una recuperación sostenida gracias a temporadas recientes de carteles poderosos y repetidos “No hay billetes”. Cuidar al abonado no es un gesto comercial menor: es reconocer que sin esa base, la Maestranza pierde su alma más exigente.

En el horizonte inmediato aparece además una Gala de presentación de la Feria, al estilo de otras plazas que dirige el empresario. Un formato moderno, mediático, que puede ayudar a proyectar la marca Sevilla, siempre que el continente no termine pesando más que el contenido. Porque, como bien sabe el aficionado, no basta con poner la mesa con cubertería fina, velas y platos lujosos; lo decisivo es que, una vez puesta, no se le dé dos patadas y acabe todo por el suelo.

Y es ahí donde surge el gran debate que sobrevuela La Maestranza. Venimos de una etapa reciente marcada por carteles de altos vuelos, figuras consolidadas, tardes históricas y una plaza llena hasta la bandera. El reto ahora es sostener ese listón. Dar sitio a los toreros jóvenes es necesario y saludable para la Fiesta, pero el equilibrio es delicado: el relevo generacional necesita ir acompañado de las figuras, que son las que tiran del público general y aseguran taquilla. No está claro que todas estén dispuestas a asumir el riesgo de alternar con espadas emergentes que, aunque ilusionen al aficionado, aún no mueven masas.

Los aficionados, cada vez menos pero más formados, reclaman ver a la nueva generación medir sus armas en Sevilla. El público que llena la plaza, en cambio, busca nombres consagrados, toreros que garanticen emoción y acontecimiento. Esa tensión entre afición y público, entre riesgo y seguridad, será una de las claves de la Feria 2026.

A ello se suman ausencias de peso. Morante de la Puebla no parece dispuesto a reaparecer este año en Sevilla, y José Tomás, según el propio Garzón, casi con toda seguridad no hará el paseíllo en La Maestranza. Dos nombres que, por sí solos, cambian el pulso de cualquier feria. Su ausencia obliga a afinar aún más la confección de los carteles y a buscar otros ejes de interés artístico y mediático.

En el apartado audiovisual, la confirmación de retransmisiones televisivas, con la idea de contar con Canal Sur TV y One Toro, aporta visibilidad y proyección exterior. En un mundo donde la tauromaquia necesita explicarse y defenderse, la televisión sigue siendo un aliado estratégico, siempre que se preserve la identidad del espectáculo y el respeto al ritmo propio de la lidia.

La lupa del toreo, como es natural, ya está puesta sobre Sevilla. Hay aires nuevos, decisiones que apuntan a recuperar señas de identidad y a abrir ventanas al futuro. Pero también existe la prudencia de quien sabe que la Maestranza no perdona improvisaciones. Ojalá estas claridades se traduzcan en una feria sólida, equilibrada y con personalidad. Porque el temor, latente entre los tendidos, es tener que recurrir a aquel viejo refrán de “más vale malo conocido que bueno por conocer”… aunque, en este caso, lo conocido era francamente bueno. Sevilla 2026 empieza a escribirse hoy; el albero, como siempre, tendrá la última palabra.

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