Villapinzón se Viste de Casta y Tradición

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Villapinzón alza la voz y la muleta en defensa de la tauromaquia con el IV Festival Taurino del próximo 7 de febrero de 2026, una jornada de identidad, vocación y firmeza cultural que reunirá toros de pura casta, figuras nacionales e internacionales y a un pueblo decidido a mantener viva su herencia artística.

Redacción: Héctor Esnéver Garzón Mora – www.enelcallejon.co/ – Web Aliada

Arbeláez – Colombia. Villapinzón, tierra fría de temple caliente, vuelve a escribir una página de hondura taurina con la fuerza de quienes entienden la fiesta brava no solo como espectáculo, sino como expresión viva de identidad, arte y cultura. Los hijos de esta histórica población cundinamarquesa han asumido, con vocación firme y sin titubeos, la defensa de las actividades taurinas como un legado que se hereda, se honra y se proyecta hacia el futuro. En tiempos donde la tradición es puesta a prueba, Villapinzón responde con hechos, argumentos y afición, convocando a propios y extraños a un festival que es, ante todo, una declaración cultural.

El IV Festival Taurino “Defendamos Nuestras Tradiciones Artísticas y Culturales”, programado para el sábado 7 de febrero de 2026 en la Plaza de Tienta Altagracia, no es un evento menor ni improvisado. Es el resultado de una afición organizada, consciente y orgullosa, que entiende el rito taurino como un compendio de valores: respeto por el toro bravo, disciplina, estética, técnica y emoción. Se lidiarán seis toros de pura casta, procedentes de tres casas ganaderas de probado abolengo: Achury Viejo, San Rafael de la Merced y Las Ventas del Espíritu Santo, hierros que garantizan bravura, movilidad y ese fondo de raza que exige verdad en los trastos.

El cartel es reflejo de la seriedad del compromiso. Abrirá plaza el rejoneador Andrés Ruíz, llamado a templar desde el caballo con dominio de terrenos, quiebros ajustados y colocación precisa de las banderillas, llevando al público a ese diálogo único entre jinete, montura y toro. A pie, el festival contará con la presencia del maestro Cristóbal Pardo, torero de oficio largo y conocimiento profundo de las lidias, acompañado por Manuel Libardo, diestro de solvencia técnica y lectura clara de los tiempos del toro.

La dimensión internacional llegará de la mano de Paco Céspedes, torero peruano, cuya tauromaquia recoge la escuela clásica con matices de entrega y valor seco. A su lado, tendrá especial protagonismo Leandro de Andalucía, nombre artístico de un torero fino, colombiano de nacimiento y orgullo villapinzonense, formado en la exigencia del toreo clásico y ejemplo vivo de que esta tierra no solo defiende la fiesta, sino que también forja toreros. Su presencia en el ruedo de su municipio reviste un significado profundo: el regreso del torero a su origen, al albero que lo vio soñar y a la afición que lo respalda como estandarte local de la tauromaquia.

Cerrará el elenco Moreno Muñoz, espada que ha sabido ganarse el reconocimiento por su firmeza, colocación y capacidad para ligar faenas con profundidad y mando, aportando cierre de seriedad a un cartel equilibrado y de alto contenido artístico.

La jornada taurina ha sido concebida como una auténtica fiesta cultural y popular. Desde el almuerzo a las 12:00 del mediodía, que convoca a la confraternidad de la afición, pasando por el festival taurino a las 2:30 de la tarde, hasta llegar al remate de tarde de toros a las 6:00 p.m., Villapinzón vivirá un día completo de tradición, música, conversación de tendidos y emoción en el ruedo. Cada espacio está pensado para que el público se sienta parte activa de una celebración que trasciende lo taurino y se instala en el corazón cultural del municipio.

Este IV Festival no solo exalta la figura del torero y la bravura del toro, sino que reafirma a Villapinzón como bastión de la tauromaquia en Cundinamarca. Aquí, la defensa de la fiesta se hace con argumentos culturales, con respeto por el animal bravo y con la convicción de que las tradiciones no se conservan solas: se sostienen, se cuidan y se viven. El 7 de febrero, Villapinzón no solo abrirá su plaza; abrirá su historia, su vocación y su futuro taurino.

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