divisa ganaderia suescunAntigüedad:
Plaza de Toros La Pradera -  Sogamoso - Boyacá en julio de 1991.

Líneas: Conde de la Corte - Jandilla

Representante: Camilo Reyes Díaz

Divisa: Obispo y Oro

Asociación: Astolco

Hacienda: Suescún - municipio de Tibasosa, vereda Patrocinio, departamento de Boyacá.

Finca: Venecia - municipio de Sogamoso, vereda Venecia, departamento de Boyacá.

Diámetro de las plazas de tientas: 27 metros, Suescún en piedra - Venecia en madera

Mayorales: Raúl Ramírez Monroy - 20 años - Donaldo Chico - 21 años

Una de las ganaderías a las que quería ir era Suescún, por cuanto desde los primeros años de mi vida profesional, cuando asistía a la tradicional Feria del Sol y del Acero, en Sogamoso, siempre veía durante mi última parte del viaje  a la vera del camino un cerramiento en piedra y tras él, toros, vacas y becerros de casta. Al fondo una muy vieja casona, construida a finales del siglo XVII por parte de Don Diego Suescún, cuyo fin inicial fue ser una encomienda o estación de correos española y hoy un hotel con más de 60 años de antigüedad y prestigio. La propiedad tiene un aspecto muy hispano y su entorno, un verde conformado por potreros, fuentes de agua y pinos que invitan a conocer lo que se esconde en su interior. Junto al histórico hotel esta una construcción que en el pasado fue el granero de la encomienda, hoy convertido en la casa privada de los ganaderos de la dehesa que lleva el mismo nombre del predio Suescún. La plaza de tientas es otro de los atractivos de la ganadería, una circunferencia interrumpida por un silo de cuatro pisos, con una antigüedad de más de 300 años son una construcción extraña y llamativa.  

La dehesa de Suescún es de propiedad de Camilo Reyes Díaz, aunque, comienza con una sociedad en el año de 1986 entre el ganadero Felipe Rocha y el aficionado Fernando Reyes Isaza, padre de Camilo. Sociedad en la que Felipe Rocha busca una alianza estratégica por la necesidad de ampliar los campos donde se pudiera tener más astados de casta, es así como encuentra a Reyes Isaza quien era dueño de la Hacienda Suescún, propiedad legendaria enclavada en el valle de Tibabosa y en ella inmensos pastos que estaban un año atrás subutilizados. El ganadero Rocha pone 26 vientres y un semental, de procedencia Conde de la Corte, con el hierro de Achury Viejo. El acuerdo de caballeros contemplaba que la totalidad de las crías serian repartidas entre los asociados sin importar si eran hembras o machos.

La decisión de participar en la sociedad la toma Don Fernando Reyes con la ilusión de hacer algo bonito, algo que gustara a su familia, que estuviera sobretodo acorde con el hermoso paisaje de la región, según Camilo era algo que se fundamentaba más que en la afición y la pasión por el toro, en el amor por la región de donde eran oriundos sus antepasados, sin embrago con el paso del tiempo el gusanillo y el amor por la fiesta se ha venido metiendo en las venas de Don Fernando y sobretodo en las de Camilo, el hoy propietario de la vacada.

Algo claro es que indiscutiblemente Felipe Rocha había estado toda su vida en el mundo del toro y tenía sus intereses claros y definidos, al momento de establecer la sociedad.

La Hacienda Suescún es comparada por la Familia Reyes en el año 84, en ese momento los pastos estaban colmados de ganado de leche, negocio que tampoco tenía nada que ver con las expectativas de la familia boyasence.

Camilo cuenta que lo de la sociedad fue coyuntural, “fue una suerte lo de Felipe, aunque han sido amigos de toda la vida, pero haberse encontrado mi padre con Felipe Rocha cuando necesitaba algo de tierra para extender su ganadería, se dio esta situación y de otra parte a mi papá le llamó la atención la forma en que el toro bravo enaltece y embellece el paisaje”.

Después de varios años el pie de cría con el que comenzaron la sociedad Suescún se muere, los vientres de Don Felipe ya están muertos y el compromiso siguiente es que las hembras él se las lleva, entonces el porcentaje de sociedad se va acabando. “Hoy existen algunas vacas que Felipe tiene, no son vacas fundadoras, sino nacidas en Suescún”.

Camilo es enfático en decir que a la familia “Reyes les llamaba mucho la atención la sociedad con Felipe, porque él sabe mucho del tema, pero legalmente Suescún es una ganadería independiente, no lidiamos en conjunto, cada uno lidia por su lado”, incluso el joven ganadero dice que hoy por hoy se han convertido en competidores “porque con este exceso de ganado de lidia y la escasa demanda que hay”.

En fin aunque el titular de la dehesa es Camilo él mismo manifiesta que “la sociedad es una sociedad que funciona muy bien. Yo pase a ser propietario de Suescún tal vez por ser el único hijo apasionado por el tema de mi papá y se sigue manejando con el mismo compromiso y la misma seriedad que lo haría mi padre”.

Don Felipe Rocha ayuda con la selección de algunos sementales y cuando es necesario ayuda con el análisis en las tientas donde se toman decisiones en conjunto, pero la última palabra es de los Reyes aunque tienen en cuenta la palabra de Felipe pues son ya 25 años de experiencia y según Camilo “uno siente que no sabe lo suficiente y cada día al lado de Felipe uno se da cuenta que hay más por aprender”.

Camilo es joven pero apasionado por el tema y es que según él “desde el 86 me comencé a meter, me apasionó y comencé a entender, yo todavía no soy experto, sigo siendo un campesino con ganas de aprender de ganado y lo seguiremos haciendo. A uno le interesa pensar mucho en la plaza de primera, pero si no se llega la satisfacción esta en tener lo que se tiene y en el estado en que se tiene, las plazas de primera piensa uno que es el premio, que se debería obtener después de tanto esfuerzo, pero lo más satisfactorio es el trabajo de campo”.

Luego de conocer la finca Venecia y la Hacienda Suescún nos preguntamos el por que esta dehesa no ha crecido más en la parte de ganadería teniendo tanto para donde expandirse y la respuesta es clara “Suescún lidia dos corridas y media al año, bueno casi las tres pero hay momentos en que algunos toros se mueren por peleas o algunas otras situaciones, se sacan dos corridas completas, y tampoco hay un terreno tan grande como para pensar en sacar más y hacer más presencia”. “Hoy en Suescún existen 43 vientres, 3 sementales, el 153 Caribello de Achury, Sintro herrado con el número 145 de Suescún y Rondeñito el 139 de Suescún indultado en el año 2010. También están 23 machos en levante, 33 novillos, una corrida para lidiar en el presente año, una para el próximo y 43 productos sin destetar entre becerros y becerras. ¿Vuelvo y pregunto al ganadero por qué si tienen terreno no sacar más?

“Hombre, esto nos toca con las uñas, la ganadería de casta en Colombia es diferente que en España, acá los que la tenemos es por pasión, por la lidia, por la cría, por ambas, pero eso para negocio no sirve, estamos saturados de ganado en el país, sostenerse es lo complicado y la demanda es poca. Todo es una pasión, es impresionante ver esos animales en los potreros, es exótico, es extraño lo que se siente”.

Pese a los adelantos de la tecnología, en todos los campos, inclusive en el de las dehesas de lidia, Suescún es tradicional, aclara su propietario. “En libros, a lo antiguo, tal vez por la pasión que se siente de realizarlo en esa forma”. Reyes Díaz aclara que esta comenzando a sacar a Suescún del anonimato, porque no todo el mundo sabe que Suescún existe. “Hasta ahora estamos dándonos a conocer, mucha gente nos asocia con Felipe Rocha, pero no como independientes que somos, hace poco nos afiliamos Astolco, todos esos cambios nos pueden dar pie para pensar más adelante en sistematizar la ganadería para verla como algo más comercial, por el momento mi pasión es ver el desarrollo del toro hasta que lo monto al camión, y me va tocar aprender a ser más aficionado de plazas porque poco lo hago”.

En ese trasegar, en ese aprender que menciona el ganadero quisimos indagar si han pensado en abrir más la línea, recordemos que iniciaron con Conde de la Corte y la respuesta fue clara y promisoria. “Hemos hecho algo con algo de Jandilla que trajo Felipe, pero no hemos hecho más, en eso si estamos bastante sujetos a la opinión de él y no hemos dado un paso adelante para buscar otra línea, posiblemente lo hagamos en este proceso de expansión, porque no podemos quedarnos lidiando en plazas de segunda y tercera, aunque nos encanta, pero muy seguramente la afición va comenzar a exigir un concepto más definido e independiente, y eso nos ayudaría a tener ese “destete” en el buen sentido de la palabra de Felipe, de esa relación sana que tenemos porque todo el mundo nos identifica con Achury y si no nos separamos no es fácil dar el paso que queremos dar”.

Esta dehesa tiene como característica que la crianza de los ejemplares de casta se levantan en dos predios diferentes “las hembras las tenemos en Venecia por que es mejor tierra, Venecia es un tema de herencia familiar de muchos años atrás a la que no nos interesó darle un uso diferente, originalmente era lechera y los potreros son mejores. Hay tenemos una corrida y las hembras”.

Esta joven dehesa comprende en total 104 hectáreas, 90 de la Hacienda Suescún y 14 en la finca Venecia, ambos predios ubicados a 2.600 metros de altura. Tiene 9 potreros para vacas y 7 para toros, el destete de sus productos se da al año, y durante tres meses permanecen en un potrero cercano a la vieja casona donde se extreman los cuidados, luego las becerras son llevadas a la finca Venecia, al otro lado de la ciudad de Sogamoso, a unos 10 minutos. Los machos de 1 a 3 años se dejan en la parte alta de la montaña de Suescún, luego de los 3 años se bajan a un potrero también cercano a la casa, embelleciendo el entorno del Hotel que por más de 60 años ha hecho tradición en la zona.

De otra parte, “la Hacienda Suescún que se adapta a nuestras necesidades. Todo se crea de acuerdo al gusto de mi papá.

En esta dehesa, como caso curioso, todo el manejo del ganado se hace a pie, Raúl Ramírez Monroy y Donaldo Chico, que son los mayorales, llevan 20 y 21 años respectivamente frente al proceso de levante y durante toda su permanencia en las tierras boyasences se adaptaron a manejar la ganadería así, no se acomodaron hacerlo a caballo y en esas condiciones se dan “mañas” para cumplir con sus labores y los toros lo saben de sobra. Al hablar del poco personal que tiene la ganadería, Camilo Reyes dice que “no hemos visto la necesidad de contar con más gente, ellos dos lo hacen muy bien así.

Le planteamos al ganadero que sabemos lo difícil y demorado que es llegar a plazas de primera y en consecuencia le indagamos sobre cuales son las expectativas en ese proyecto de expansión y crecimiento nos comentó que “a nosotros una plaza de primera claro que nos interesa, que por lo menos nos tengan como una referencia para cuando exista una posibilidad, pero más importante que eso, es que Sogamoso se convirtiera en la plaza en la cual Suescún lidia todos los años, por su cercanía, por el vinculo familiar con la región, porque toda la familia es boyacense, y porque creemos de alguna manera sería lo justo, que con una ganadería de 25 años al lado de Sogamoso, esta debería ser una referencia para la feria de julio, siempre debería haber una corrida con la ganadería de Suescún. Aunque entendemos un poco el tema de la plaza de Sogamoso, a quien se le está entregando y como se está dando, y eso no lo manejamos, ni hablamos con nadie, ni tenemos ninguna injerencia, ni hacemos ningún tipo de presión para ningún lado, pero eso nos daría una gran satisfacción, si se puede lidiar en Aguazul u otra plaza de segunda o de tercera, eso nos encanta, nos fascina, hemos lidiado en Aposentos, en Tuta, pero claro, con esas dos grandes expectativas estaríamos más que bien servidos, que de vez en cuando nos tuvieran como referencia en una plaza de primera y que Sogamoso se convirtiera en una plaza obligada para nosotros”.

La divisa de Suescún es con los colores obispo y oro, los cuales fueron escogidos en una selección familiar, “miremos que nos gusta votemos cual combina y que le queda mejor al toro”, así fue la decisión, nos dijo Don Camilo. En cuanto al hierro nos contó que “es de hace muchos años, es el compás y la escuadra, signo de la masonería, sin que seamos masones, viene de un hato en el Casanare, de hace muchos años, era de Martín Vargas, el hierro se compró y se maneja ese mismo desde el principio, lo adoptamos en Suescún porque nos pareció bonito y quisimos seguir con ese.

Pero como llegaron los Reyes Izasa a la Hacienda Suescún, un predio con una historia de más de 300 años y toda la hermosura que uno se pueda imaginar.

“Suescún es una referencia del valle de Tibasosa y llegamos a ella por el vínculo con la región, mis abuelos nacieron en Tibasosa y mi papá en Sogamoso. Cuando él se vino a vivir a Bogotá, iba de todas maneras mucho a la región y cuando la familia comienza a crecer, él comenzó a quedarse en el Hotel Suescún, se enamoro de él, le encantó y dio la casualidad que lo estaban vendiendo, decidió comprarlo más o menos en el año 84, muy cerca a la creación de la ganadería, se enamoró y con cariño se ha venido cuidando y metiéndole lo poquito que se puede.

Camilo Reyes es casado, tiene dos hijos y a ellos les encanta el tema de la ganadería y lo comparten con su padre.

Al hablar de toros importantes Camilo recuerda con afecto dos toros, “un toro de la primera corrida, colorado, muy lindo, al que le pusimos de nombre Campesino, número 3, toro que lidio en Sogamoso César Camacho, fue un toro muy importante, las cosas marcharon muy bien, para nosotros era representativo, ya que era nuestra primera corrida” el otro en la última corrida en Aguazul el toro 139 de nombre Rondeñito, estuvo muy bien, fue indulto por Gabriel Picaso, y que aunque estábamos en una plaza de segunda y tal vez la presidencia debería ser un poco mas lapsa, las cosas no fueron así. El indulto fue presionado hasta el final por el público que entendió la calidad del Suescún.

Preguntamos, teniendo en cuenta que trabajan todo como muy a la antigua, ¿los nombres de los toros corresponden a la tradición?

“Siempre responden a su genealogía, a su madre, aunque en ocasiones han coincidido dos toros o más en la misma corrida con el mismo nombre, en ese caso le cambiamos el nombre antes de salir, lo hacemos con el nombre del sitio o algo que haga el honor, pero para la ganadería se conserva en libros.  Por ejemplo en Aguazul teníamos dos de nombre repetido y se los cambiamos, Orocue y Cimarrón, fueron anunciados en honor al Casanare. Otro ejemplo es el de Campesino, ese era un Chorotero, los nombres están dados por la madre, por los libros, cuando se cambia un nombre, lo hago generalmente yo, si el mayoral esta cerca y tiene una idea buena se le pone ese nombre, pero solo  cuando el nombre esta repetido, no queda bien que uno saque en una plaza dos o tres Caperusos o Choroteros”.

Finalmente preguntamos ¿por qué Don Fernando Reyes se hace a un lado en la ganadería y queda Camilo a cargo? si se llega a la dehesa con ese amor, con esa pasión que acompaño tanta afición.

El nuevo ganadero respondió claramente “yo creo que él entiende que a mí me gusta, me apasiona, le dedico tiempo a estar al frente y eventualmente se dio cuenta que dar un paso a un lado era hacer perdurar lo que tanto quiso, lo que con tanto cariño había montado. Si no hubiera esa buena relación padre e hijo y uno de nosotros que le guste el tema, pues sencillamente muere la ganadería, por eso una manera de hacerla perdurar inteligentemente es hacerse a un lado y decirme “ya que le gusta, le apasiona, eso es suyo y trabaje para crear una proyección a futuro de la ganadería””

HACIENDA SUECÚN

“Aunque la encomienda que da origen a la casa de Suescún se remonta al siglo XVII, la casa de su forma presente data especialmente del XVIII. El frente de la casa de Suescún enfrenta al valle de Sogamoso, pero está orientado a 45 grados con los puntos cardinales de modo que nunca recibe el sol directamente. A su izquierda existe un cerramiento del corredor – balcón en forma de gabinete que data de comienzos del siglo actual. Es ésta una solución típicamente hispana importada a nuestro territorio y adaptada a las necesidades de una vida señorial, aun subsiste en Suescún, celosamente guardada.

El lenguaje básico de la arquitectura de la casa de hacienda se apoya en tres elementos: muros blancos, postes y tejados de arcilla. Los muros circundantes de la casa de Suescún establecen una delicada jerarquía de comportamientos  espaciales en torno a la casa. La inmensa libertad en el diseño de las tapias logró esta armoniosa forma curvilínea, la cual permitió enmarcar mejor la casona solariega de Suescún.

Detalles de la torre de Suescún. El uso popular de recursos decorativos “cultos” es frecuente en las casas de Boyacá.

Los sistemas de construcción usuales en la Colonia, fueron de una lógica aplastante, pese a su aparente empirismo. En ellos debería beber los constructores de hogaño, quienes infortunadamente han perdido el hilo de una tradición hispano-mudejar, visible en la culata como hoy se le llama.

En Suescún Se observa en gran parte, un vital complemento arquitectónico que en muchos otros casos desgraciadamente se ha perdido: Los muros periféricos que envuelven la casa en una serie de espacios complementarios y otorgan a su acceso un especial carácter indirecto y pleno de sugerencia visuales. Los muros del entorno de Suescún reanudan en la Nueva Granada la tradición hispánica que crea en torno de los cortijos una vestidura blanca que protege la casa y le otorga intimidad y misterio. Puesto que la casa de Suescún es longitudinal, estirada a lo largo del eje mayor del valle y dominado éste desde su balcón-corredor los compartimientos espaciales determinados por los muros circundantes forman planos de vista sucesivos, cuya mayor o menor lejanía está delicadamente orquestada. En este caso, con los más humildes recursos se han creado efectos arquitectónicos de primer orden.

Lo anecdótico, o lo accidental se aprovechan en la arquitectura rural anónima al mayor grado posible. En Suescún desapareció la capilla aislada original, quedando tan solo, en providencial localización, su torre, de ruda estampa. Y fue tal como si la casa tuviera desde entonces algo así como el mirador islámico del cortijo andaluz o la torre del castillo ibérico, para atalayar el valle de Sogamoso.

Las casas de haciendas sabaneras y boyacenses no se apartan de las normas tradicionales hispánicas de sólidos volúmenes formados por muros con escasos vanos, contrastados por el efecto claroscuristas de corredores o balcones en composiciones sencillas pero altamente expresivas. Su origen en comarcas de clima estacional (fuerte verano, fuerte invierno), así como el carácter estoico y sufrido de sus dueños y habitantes excluye que estas casas hagan grandes concesiones al clima de la altiplanicie boyacense. Sería injusto reclamar normas de confort contemporáneas a tales edificaciones, pues esencialmente la misma casa hispánica responderá al páramo áspero de Tunja y al trópico extremo del valle del Cauca, en los campos como en las ciudades. A la generalidad de este rasgo solo escapará la casa cartagenera, muy fundamentalmente diferentes en sus orígenes y modo de adaptación al orden urbano de su ciudad y su clima. Sol, lluvia, frío o calor son signos de un orden providencial para el campesino o el hacendado, entendidos e incorporados en la arquitectura de sus casas de un modo incomprensible e inaceptable para la civilización (o la barbarie si se quiere) del aire acondicionado, el vidrio omnipresente y la calefacción integral”.

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